The worst experience
Do not study here, there are other better universities. The pensum are obsolete. The university is only interested in money. There are no international agreements, they do not have a good ranking, they do not promote research or culture of professional development
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Programme: Petroleum and Natural Gas Engineering
Degree: Bachelor's
Graduation: 2015
Delivery Type: On Campus
Professors
Internationality
Career Prospects
Value
Location
Student Life
Facilities
Accommodation
No recomiendo estudiar aquí. Soy egresado de esta universidad y considero que los profesores de la Facultad de Arquitectura presentan serios problemas en el trato hacia los estudiantes. Durante mi paso por la carrera presencié y experimenté situaciones de intimidación, malos tratos y actitudes poco profesionales por parte de algunos docentes. Además, percibí que siempre existieron grupos privilegiados o "roscas" que influían en el ambiente académico.
En mi experiencia, el entorno llegó a ser hostil e irrespetuoso, afectando tanto el proceso de aprendizaje como el bienestar estudiantil. Con frecuencia se normalizaron comentarios humillantes, descalificaciones públicas y críticas formuladas de manera poco constructiva, situaciones que generaban desmotivación y un ambiente de constante tensión. También sentí una falta de apoyo institucional frente a estas situaciones durante toda mi formación. Una vez graduado, la comunicación por parte de la universidad fue prácticamente inexistente, salvo para ofrecer programas o planes adicionales de formación.
La experiencia de graduación tampoco estuvo a la altura del esfuerzo realizado durante años de estudio.
Teniendo en cuenta la tortura que representaron para mí los años de esfuerzo, la enorme inversión económica y el desgaste físico, mental y psicológico que exige esta carrera, considero inaceptable que la experiencia recibida haya estado tan por debajo de las expectativas que la propia institución promueve. Resulta profundamente frustrante destinar tanto tiempo, energía, recursos económicos y desgaste personal a una formación que, en mi caso, no ofreció el nivel de acompañamiento, respeto ni preparación profesional que esperaba.
Además, considero que existe una brecha significativa entre lo que se enseña en la carrera y lo que realmente demanda el mercado laboral. Después de años de exigencia académica, descubrí que muchas de las habilidades necesarias para desempeñarme profesionalmente tuve que aprenderlas por mi cuenta o fuera de la universidad. Esto aumentó mi sensación de que el esfuerzo, el tiempo y los recursos invertidos no se tradujeron en una ganancia y preparación acorde con las necesidades reales de la profesión.
La exigencia académica puede ser necesaria, pero nunca debería confundirse con la humillación, el desprecio, la desmotivación o la falta de respeto hacia los estudiantes. Someterlos a un ambiente hostil bajo la idea de prepararlos para la vida laboral pierde aún más sentido cuando, una vez graduados, el acompañamiento institucional es prácticamente inexistente. Una formación de calidad debería combinar la exigencia con el respeto, el aprendizaje, habilidades realmente útiles,el pensamiento crítico y un compromiso real con el desarrollo profesional de sus egresados.
Precisamente por la gravedad de las situaciones descritas y por el impacto que tuvieron en mi formación y desarrollo profesional, no tengo intención de guardar silencio frente a esta experiencia de estafa. Considero que los futuros estudiantes tienen derecho a conocer este tipo de situaciones antes de tomar una decisión tan importante para su vida académica y profesional. Por ello, haré públicas mis opiniones y buscaré que estas inquietudes sean conocidas y revisadas por las instancias que correspondan.