Destino Erasmus Munde: Corea del Sur (in Spanish)

Posted on 15/06/2017

Para muchos Corea del Sur es una gran desconocida, pero, hacedme caso, merece la pena conocerla. Hace ya más de un año que me enteré que iba a cursar un semestre en Corea del Sur como estudiante de intercambio. No voy a mentir, no fue mi primera opción. Pero algo tenía claro, quería salir de mi zona de confort y, para mí, eso era salir fuera de Europa. Hice los trámites para el Programa de Erasmus desde mi universidad (link) y valió muchísimo la pena aplicar y ser seleccionada para viajar a Corea del Sur.

Me emocionaba la idea de conocer una nueva cultura, nueva gente, una nueva gastronomía etc. pero sobre todo quería saber cómo me desenvolvería en un país a más de 9.000 km de distancia de casa, sin conocer el idioma y, lo más importante, sin tener a mis padres a los que acudir ante el mínimo problema.

Fue una prueba que me puse a mí misma y que, a día de hoy, sigo estando agradecida de haber hecho. No solo maduré, sino que me transformé en una mejor versión de mí, me convertí en una persona más responsable y conseguí todo lo que me propuse, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Carta blanca

Seguramente os estaréis preguntando cómo es la vida de un estudiante de intercambio en Corea.

¡Qué deciros! ¡para mí era perfecta! Sin embargo, eso es subjetivo y probablemente querréis saber más. Siempre intento explicarlo con una expresión, y esa es “carta blanca”.  Corea del Sur tiene una cultura colectivista y el respeto es el valor más importante de la sociedad surcoreana. Hay normas de comportamiento escritas, y otras que vas aprendiendo a medida que estás allí. Pero para bien o para mal (según como uno lo vea), los estudiantes de intercambio (y más si eres caucásico) tienen carta blanca para hacer lo que quieran, dentro de unos límites, claro está.  Personalmente, intenté adaptarme todo lo que pude a esta nueva cultura. Una cultura con la que tengo una relación amor- odio. Soy una fiel creyente de que el respeto es uno de los valores más importante de cualquier sociedad. Sin embargo, Corea lo lleva al extremo. Si no fuera extranjera (por no decir caucásica), por ejemplo, por el mero hecho de respetar a los mayores, me habría visto obligada a beber todo lo que se me hubiera ofrecido. En Corea, si alguien mayor que tú te ofrece alcohol no puedes rechazarlo, ya que sería una falta de respeto (a no ser que estés al borde del coma etílico).

Una de las cosas que más me sorprendió fue la vida nocturna de Seúl, no muy diferente de la madrileña, y para mí incluso hasta mejor. Hay fiesta, sí, y mucha. Diría que el 60 por ciento de mi estancia allí me la pase de fiesta en fiesta y de festival en festival. Seúl organiza cada mes una gran variedad de festivales y conciertos, incluso en las zonas más concurridas de la capital, todos los fines de semanas hay actuaciones callejeras, flashmobs, conciertos en directo. Etc.

¿Precios, alojamiento, universidad?

Corea es relativamente barata. Pero todo depende de dónde vayas. Obviamente va a ser más cara la capital que las zonas costeras con menos población y menos extranjeros. Sin embargos, las zonas universitarias suelen ser bastante baratas. Corea del Sur es un país consumista, y más su capital, Seúl, lo que significa que los precios son bastantes competitivos y lo que querías comprar en una tienda por diez, lo vas a encontrar en otra por ocho. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Lo más caro en mi opinión, en comparación con España, es la fruta y la verdura. Llegué a un punto en el que me di cuenta que era más rentable comer todos los días en un restaurante que comprar los ingredientes y cocinarlos.

Durante esos cinco meses mi casa fue uno de los dormitorios de mi universidad y, a pesar de que no había suficientes zonas comunes en las que estar con el género opuesto, las instalaciones eran geniales y el precio aún más (900 euros por semestre).  Sin embargo, tuve suerte, algunas universidades establecen un toque de queda para sus estudiantes, por lo que, o renuncias a la fiesta, o decides encontrar un piso fuera del campus.

Ajou University fue la universidad que me aceptó y acogió como estudiante, y qué decir tiene que quede encantada desde las instalaciones, hasta el trato de los profesores. Como puede que ya sepáis, el respeto hacia los profesores es fundamental en las culturas asiáticas, pero no es unidireccional, sino que los profesores muestran el mismo nivel de respeto hacia los alumnos creando una relación más allá de lo profesional. La dinámica de las clases es bastante parecida a la española, pero de alguna manera diferente. Las clases son más prácticas y menos teóricas, lo que para algunos puede ser mejor o peor.

El trato que tanto yo como el resto de estudiantes de intercambio recibimos por parte de la universidad era excelente. No sólo nos ayudaron con temas académicos, como es obvio, sino que también nos ayudaron con el seguro, la tarjeta de residencia, nuestra nueva cuenta en el banco, el número de móvil etc.

En resumen…

Corea del Sur es un país para aventureros, para aquellos que les guste descubrir cosas nuevas y salir de su zona de confort. Para mí, probablemente sea uno de los mejores países que he visitado. Mi estancia allí me ha dado la oportunidad de hacer amigos de todo el mundo, viajar a lugares que jamás hubiese imaginado, aprender un nuevo idioma y darme cuenta de la persona que quiero ser y lo que quiero hacer en un futuro.

 

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